domingo, 10 de abril de 2011

LLUNA ROJA: UNA HISTORIA PIRATA. CAPITULO SEGUNDO "LA LEYENDA DE LLUNA ROJA".

Âmar creció, así, envuelta en estudio y disciplina, arte, ciencia, matemáticas, filosofía, cultura y astronomía. En su adolescencia tenía ya amplios conocimientos sobre la navegación, un arte que adoraba y en el que soñaba su destino. Cumplidos dieciocho años, justo antes de la muerte de su tío, diseñó su propio navío, una goleta de perfil excepcional y cualidades anteriormente nunca vistas. Gracias a los amplios conocimientos en ciencia que había cultivado pudo aplicar en el diseño avances poco propios de la época, convirtiendo a esa goleta en el barco más veloz que nunca había surcado el Mediterráneo.
Bautizó el navío con el nombre de Nahla, que significa gota de agua, pues era así como uno se sentía cuando navegaba en él: ante la inmensidad del mar, se deslizaba tan fácilmente que parecía desparecer entre las aguas como lo haría una gota. Nahla sería su sustento, puesto que al haber muerto su tío, ser hija bastarda y proceder de una dinastía depuesta, no tenía otra opción de vida que no fuera renunciar a su libertad casándose. Sin el amparo de un tutor varón que se lo permitiera, y difícil era encontrar a alguien la mitad de liberal que su tío, no podría seguir viviendo como quería. Sólo le quedaba la opción de embarcarse en una vida totalmente distinta y, sobretodo, libre de cualquier atadura.

Gracias a una pequeña dotación económica que le había dejado su tío a escondidas de la familia, y con ayuda de algunos conocidos, pudo poner a punto la embarcación para flotarla en mar abierto. Y así empezó a surcar el Mediterráneo, viajando de un lado a otro, conociendo destinos, ciudades y pueblos: buscaba dotar su barco de una tripulación talentosa, formada a partir de las mejores experiencias de cada cultura, de cada pueblo. Conoció a cristianos, berberiscos, caviles y moriscos, y a medida que pasaba el tiempo más se enfurecía con las injusticias que los tiranos de esos pueblos cometían con sus gentes.

Decidió, después de unos pocos años de ser observadora de penurias y opresión, desempeñar la piratería, con el objetivo de luchar contra aquellos tiranos, contra los que aprovechaban su poder para humillar y desgraciar a gentes sencillas y trabajadoras. Al fin y al cabo, el oficio le venía de familia, tenía los suficientes conocimientos del mar y la navegación como para desempeñarla, contaba con el mejor navío, y con grupos de fieles seguidores, de pueblos distintos del Mediterráneo, con los que había contactado en sus viajes, y que le servirían de apoyo en su nueva aventura.
En pocos años ya había logrado convertirse en leyenda. Empezó a conocérsela por el apodo de Lluna Roja, por su nombre árabe y por el color de sus cabellos. Pero también por la manera en que actuaba en su empresa pirata. Había perfeccionado de tal manera sus asaltos y técnicas de abordaje, de nuevo utilizando su talento y conocimientos científicos, que no se le conoce un solo intento fallido. Sólo actuaba una vez al mes, después de estudiar y preparar al detalle cada caso, siempre escogido, y cuando había luna llena. Perpetraba abordajes a otras embarcaciones de pueblos tiranos en los plenilunios, y asaltaba ciudades aprovechando las pocas lunas llenas rojizas que se producen al año, habitualmente no más de dos o tres, puesto que la luz que producían provocaban confusión entre los vigías a la hora de divisar su flota pirata. Sus conocimientos de astronomía también le proporcionaron, así, un sistema de ataque imbatible.

En los poblados costeros del Mediterráneo temían las noches en las que veían aparecer en el horizonte una luna llena rojiza. Sabían de la posibilidad de ser asaltados por la temible Lluna Roja. Tal era su leyenda, tal su fama, que en esos días hombres y mujeres solían recogerse pronto, y a los niños se les asustaba con que la pirata los raptaría si no se portaban bien en esas noches.

MIAMI POST, 194
“La leyenda de Lluna Roja se da una mezcla de hechos reales y de ficción. Las leyendas responden a los estímulos de la naturaleza circundante, pueden tener una razón, ocultar una verdad, tener relación con la geografía, con un hecho histórico o con un acontecimiento que repetido y exagerado integra el acervo folclórico. Las leyendas, constituyen un relato que revela las más arraigadas costumbres y creencias y son un reflejo de la identidad de un pueblo.”